NAPOLEÓN PISANI..,

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martes, 8 de marzo de 2011

ARCOS DE TRIUNFO, DE DURACION EFIMERA, REALIZADOS EN EL PAIS

Napoleón Pisani Pardi

Ferdinand Bellermann, Arco de Triunfo en honor a Bolívar,
y al fondo, la iglesia la Santísima Trinidad

El pintor paisajista alemán, Ferdinand Bellermann, nació el 14 de marzo de 1814 en Erfurt, una antigua ciudad de gran tradición universitaria y en la que también había estudiado Martin Lutero, y murió en Berlín el 11 de agosto de 1889. Durante el tiempo que estuvo en Venezuela, entre los años 1842 a 1845, realizó numerosos dibujos y pinturas de nuestro paisaje, y retratos de personajes importantes y populares del país, que fueron expuestos en la Galería de Arte Nacional en diciembre de 1991.




Arcos de Triunfo, de duración efímera, realizados en el país

1842: El Arco en homenaje al Libertador.
1872: El Arco diseñado por Ramón Bolet Peraza, con motivo de homenajear a Guzmán Blanco por haber derrotado a las tropas de Los Azules en San Fernando de Apure.
1888: Los Arcos de Triunfo erigidos en Caracas con la finalidad de homenajear los restos de Páez.
1895: Los Arcos en homenaje al Centenario del Nacimiento del Mariscal Sucre.
1905: Los Arcos en homenaje al Presidente Cipriano Castro durante su gira al oriente del país.
1906: Los Arcos construidos para celebrar las fiestas de la Aclamación a Castro.
1912: El Arco de la Independencia colocado frente al Palacio Federal, con motivo de la visita al país del Secretario del Gobierno estadounidense Philander C. Knox.

    En algunos momentos de nuestra historia, y por diferentes motivos, se construyeron en Venezuela algunos Arcos de Triunfo para celebrar, o conmemorar ciertos acontecimientos de carácter histórico. Algunos de mucha relevancia, y otros, de mediana importancia. El de más importancia, sin duda, fue el que se construyó para rendirle homenaje a los restos del Libertador, cuando estos restos llegaron a la Capital en 1842.
    El Gobierno de Venezuela comisionó al Coronel Agustín Codazzi para hacer construir en París un Arco Triunfal y el Carro que debía conducir la urna contentiva de los restos de Bolívar.
    Este fue un arco de madera, con carácter efímero, que se colocó frente a la iglesia de La Santísima Trinidad, donde hoy se encuentra el Panteón Nacional.
    El pintor alemán Ferdinand Bellermann, quien formó parte de la comitiva que acompañó los restos del libertador, desde La Guaira a Caracas, y que además realizó un dibujo de éste arco y de la iglesia, dice en el libro Diarios Venezolanos lo siguiente: “17 de diciembre de 1842. Triunfo del cuerpo de Bolívar. En la noche terminaron felizmente el arco de triunfo y era muy hermoso, como en general rodas las decoraciones que habían sido encargadas a París y eran admirablemente hermosas, sí, incluso espléndidas. En cambio todavía estaban trabajando activamente en el carruaje, y delante de todo el mundo. Todo debía comenzar a las 8 de la mañana, pero el carruaje estuvo listo apenas a las 11. Los corceles, que habían olvidado entrenar para el tiro, no querían tirar del carro, así que lo empujaron alrededor del arco, luego sacaron el cuerpo de la capilla y entonces el entusiasmo del pueblo se unió al carruaje y tiró de él; a los corceles los llevaron adelante”. Ferdinand Bellermann. Diarios Venezolanos. 1842-1845. Galería de Arte Nacional, Caracas. Venezuela.
 
Carmelo Fernández
Embarque de los restos del
Libertador en
Santa Marta, Colombia.












    El pintor Carmelo Fernández, sobrino del General Páez, Presidente de Venezuela en aquel momento, también realizó un dibujo del Arco de Triunfo en homenaje al Libertador. En la oportunidad de trasladar los restos de Bolívar al país, Fernández formó parte de la Comisión, encabezada por José María Vargas, que debía traer los restos sagrados del Libertador a Venezuela. Al pintor se le encargó reproducir todos los más importantes instantes de ese acontecimiento. 22 dibujos llevó a cabo Carmelo Fernández, que representaban los hechos más sobresalientes de los honores tributados a Simón Bolívar, desde Santa Marta a La Guaira y luego a Caracas. Algunos de esos dibujos, desafortunadamente, se encuentran extraviados.
    “El domingo 15 de diciembre de 1842, los fuegos de la “Constitución” y la diana precedieron a la aurora del día destinado para que el suelo natal recibiera los restos preciosos de su Libertador (Dice una crónica de la época). El interior de la iglesia parroquial colgado de luto y en armonía perfecta con toda la carrera (La crónica se refería a la iglesia San Pedro Apóstol, llamada también iglesia San Juan de Dios). Todos los cónsules y muchos particulares extranjeros izaron a media asta sus respectivos pabellones”. A ésta iglesia de La Guaira llegaron los restos del Libertador a las diez y menos cuarto. En la madrugada del 16 de diciembre, la Comitiva encargada de trasladar los restos del Libertador a Caracas, y otras personas que espontáneamente se unieron al cortejo, emprendieron el viaje hacia la capital.
    “En el camino nos encontramos muchos arcos triunfales erigidos para el paso del cuerpo de Bolívar (Dice Bellermann en el libro Diarios Venezolanos). Llegamos a Caracas a las 9 y cabalgamos por la calle de a tres en tres hacia el arco de triunfo, pero apenas lo estaban comenzando a construir, y también el carruaje estaba en la calle como un esqueleto; nada estaba listo, como si todavía quedara mucho tiempo”.
    Fermín Toro escribió un largo artículo acerca de los Honores Fúnebres consagrados a los restos del Libertador en Caracas, el 17 de diciembre de 1842, del cual tomaremos una pequeña parte:
    “Al amanecer del 17 los tiros de cañón rompieron con el alba, y el día se anunció claro y sereno para hacer más brillante y bello este recibimiento triunfal.
    La carrera designada comenzaba en la calle de Carabobo desde la capilla de la Trinidad hasta la esquina de la Sociedad, y desde aquí hasta el templo de San Francisco, designado para los funerales. Todo este espacio estaba elegantemente adornado. Grandes estandartes de terciopelo morado con franjas de oro y en el medio el busto del Libertador coronado de laureles rodeaban la prazuela del templo, y cuya fachada colgada de negro estaba hermosamente decorada con laureles y palmas plateadas. Entre estandarte y estandarte soberbios trípodes dorados cargando urnas ardientes, alternaban con elegantes columnas dóricas que sostenían cada una dos grandes pabellones, de un lado el de Venezuela y del otro el de una República amiga. En medio de los dos pabellones el gorro frigio se veía levantado en una alta pica, de la cual pendían negros crespones que caían flotando sobre un escudo que llevaba en letras de oro el nombre de Bolívar. No es fácil figurase la hermosura y noble perspectiva que formaban estos emblemáticos adornos”. Y más adelante continúa diciendo Fermín Toro: “Un poco más arriba de la cabeza del puente se hallaba colocado el arco triunfal, obra elegante de la experta mano de los artistas de París. No era ciertamente construido como para perpetuar este triunfo y recordarle a las edades venideras; pero sus dimensiones, forma y alegorías sorprendían los sentidos y hacían una impresión grandiosa”.
    El texto completo del artículo de Fermín Toro, se encuentra en el libro “A los 150 años del traslado de los restos del Libertador”, de Ricardo De Sola Ricardo, editado por el Banco del Caribe, Caracas, 1992; ver, asimismo, el libro VENEZUELA, Historias Civiles e Inciviles, de Francisco Salazar Martínez, editado por Librería Piñango, Caracas, 1978; y ver, también, el libro La Guaira, dos Siglos de Historia, de Luis Enrique González, edición del Concejo Municipal de Caracas, 1983; Memorias de Carmelo Fernández y Recuerdos de Santa Marta, 1842. Biblioteca de la Academia Nacional de La Historia, Caracas, 1973; Revista MEMORIAS de Venezuela, número 15, edición del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Caracas, 2010.

Ramón Bolet Peraza, Arco de Triunfo
en homenaje a Guzmán Blanco, 1872.

    Otro Arco de Triunfo efímero fue el que se construyó en 1872, diseñado por Ramón Bolet Peraza, hermano del escritor Nicanor Bolet, con la finalidad de homenajear a Guzmán Blanco por haber combatido y derrotado a las tropas de Los Azules, en San Fernando de Apure. Ese arco estuvo colocado al lado de la iglesia San Pablo, donde ahora se encuentra el Teatro Municipal.
    El inglés James Mudie Spence (1836-1878), en su interesante libro titulado La Tierra de Bolívar, dice lo siguiente acerca de los agasajos que se le iban a brindar a Guzmán Blanco en Caracas, con motivo del triunfo de Los Liberales contra las tropas de Los Azules en Apure: “Tres días antes de su llegada a Caracas la ciudad se convirtió en un taller por las preparaciones hechas para recibirlo. Puertas y ventanas estaban adornadas de banderas y guirnaldas, y los edificios públicos estaban artísticamente adornados de flores, banderas, lámparas y faroles. Al anochecer las calles estaban abarrotadas de la multitud que había salido a ver toda la ciudad incendiada de luces artificiales, e iluminada con una claridad casi meridiana”.

James Mudie Spence

    James Mudie Spence vivió en el país entre los años 1871 y 1872, y fue él quien organizó, en 1872, la famosa Exposición del Café del Avila, sitio que se encontraba entre las esquinas de Las Monjas y Principal. 527 obras se exhibieron en aquella exposición colectiva en el local de Ildefonso Meserón y Aranda, el cual solía anunciar su negocio en el diario La Opinión Nacional, de ésta manera: “Al Café del Avila, pues, todos los que quieran pasar en amena, culta y franca sociales horas de solaz y de recreo, al Café del Avila, al lado del Palacio de Gobierno, frente a la Plaza Bolívar”.
    Con motivo de la llegada de los restos de Páez a Caracas, se conformó una Junta Directiva que se encargaría de todo lo concerniente al arribo de los restos del Prócer a la capital.

Arístides Rojas

    Esta Junta Directiva conformada por el Ministro de Guerra y Marina; H. L. Boulton; Arístides Rojas y Carlos Yánes, publicó un aviso el día lunes 20 de febrero de 1888 en el diario La Opinión Nacional, en donde anunciaba que aceptaban licitaciones para varios trabajos de iluminación y adornos de las plazas, jardines y edificios públicos,  para los trece grandes arcos de triunfo que se colocarían en diferentes lugares de la ciudad, asimismo, solicitaban presupuestos para la construcción del gran Carro Triunfal de tres y medio metros de altura, por cuatro de largo y dos de ancho, en el cual se trasladarían los restos del General José Antonio Páez hasta el Panteón Nacional.
    En el diario La Opinión Nacional del día lunes 20 de febrero de 1888, La Junta Directiva publicó el siguiente aviso:
Anuncio de Hoy. Al Público
La Junta Directiva de los Honores a Páez, acepta licitaciones para los siguientes trabajos:

1)  Trece grandes arcos, que tendrán por base el ancho de la calle en las esquinas de las carreras, a saber: Estación del Ferrocarril de La Guaira, y esquinas de Solís, Muñoz, Padre Sierra, Concejo Municipal, Gradillas, La Torre, Veróes, Jesuitas, Tienda Honda, Puente de la Trinidad, Oropeza y Plaza del Panteón.
2)   Exornación con grandes parales, grímpolas, pebeteros, trípodes, florones, etc., del espacio comprendido entre dicha Estación del Ferrocarril y la esquina de Solís.
3)  Carro Triunfal de tres y medio metros de altura, por cuatro de largo y dos de ancho.
4)   Iluminación y adorno de las plazas, jardines y edificios públicos, durante las noches y los días de las festividades.
5)   Arenar todo el trayecto de la carrera desde el Ferrocarril hasta el Panteón Nacional.

    La Junta Directiva admitirá las licitaciones que se le dirijan acompañadas de los modelos, etc., desde mañana hasta el próximo 22 del corriente, en la oficina de su despacho, Pabellón de Relaciones Exteriores, parte baja, de 8 a 11 a.m. y de 1 a 5 p.m.
    En la Opinión Nacional del lunes 16 de abril de 1888, apareció una larga nota acerca de los Honores a Páez decretados por el Gobierno de Venezuela, de la cual tomaremos una pequeña parte:
    “A la 1 p.m. estará la Junta Directiva de los Honores a Páez, en la Capilla de Lourdes, para trasladar los restos al arco triunfal de la Estación del Ferrocarril de La Guaira, pues éste acto corre exclusivamente bajo la dirección de aquella, la cual tendrá dispuesto un coche especial para dicha traslación.
    A éste acto podrán concurrir las personas que gusten, en su calidad de ciudadanos”. Más adelante, la misma nota decía lo siguiente: “En el edificio que rodea a las edificaciones de la estación, y dando frente a la calle oeste 2 por la cual había de adelantar la procesión funeraria, se alzaba el primero de los grandes arcos triunfales de la carrera”.
    Estas fiestas en honor a Páez, se realizaron los días 17, 18 y 19 del mes de abril de 1888.
    Por ausencia de Antonio Guzmán Blanco, que no terminó de ejercer la presidencia en el bienio 1886-1888, pues en 1887 viajó a París donde vivió hasta su fallecimiento en 1899, se encargó del Poder Ejecutivo el Consejero Federal, General Hermógenes López, ahijado de Páez, y fue él quien repatrió los restos de José Antonio Páez, en abril de 1888.
    Desafortunadamente no pudimos encontrar ninguna fotografía de los Arcos de Triunfo que se realizaron en Caracas, con la finalidad de homenajear los restos del General José Antonio Páez, pero si encontramos mucha información escrita sobre ese acontecimiento histórico. En la revista El Cojo Ilustrado N° 102, del 15 de marzo de 1896, hay varias fotografías del traslado de los restos de Páez hacia Venezuela, en el puerto de Nueva York. En el museo de la Fundación John Boulton, existe una fotografía de los honores tributados a las cenizas de Páez, frente a la aduana del puerto de La Guaira, de donde se trasladaron sus restos a Caracas en el tren inaugurado 5 años antes por Guzmán Blanco. En esta población del litoral central no se erigieron arcos para homenajear al Prócer llanero.
    Para mayor información, ver el diario La Opinión Nacional, del 17 de febrero al 20 de abril de 1888; también, VENEZUELA, Historias Civiles e Inciviles, de Francisco Salazar Martínez, editado por Librería Piñango, Caracas, 1978; Caracas Habla en Documentos, de J. A. de Armas Chity, ediciones del Banco del Caribe, Caracas, 1979; La Guaira, dos Siglos de Historia, de Luis Enrique González, edición del Concejo Municipal de Caracas, 1983.

Antonio José de Sucre

    Con motivo de la celebración del Centenario del Nacimiento del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, se erigieron dos grandes Arcos de Triunfo en Caracas. Frente a la iglesia Catedral, y el otro en la Plaza del Panteón. En la revista El Cojo Ilustrado del 15 de febrero de 1895, se publicó mucha información acerca de ese importante acontecimiento histórico, y en ese mismo número de la revista, se puede apreciar las 2 fotografías de esos Arcos de Triunfo. En este mismo número se publicó una extensa información sobre el programa organizado en honor al Prócer venezolano: “Cumplido está de brillante manera todo el programa de la Celebración del Centenario de Sucre; y dignos han sido de su preclara memoria los honores a ella tributados. No ha quedado sin parte lucida y oportuna ningún elemento aprovechable; y Venezuela puede justamente ufanarse de que cuando suena la hora de celebrar las Glorias de su Independencia, todos los corazones laten a impulsos de un mismo sentimiento y se hace de la cultura social, la primera y mas digna ofrenda a los que tienen derecho a nuestra eterna gratitud por habernos dado, con la vida independiente, cuanto puede ansiar un pueblo que quiere correr libre por la senda de sus destinos.
    Antes de pasar adelante debemos cumplir con un deber de justicia, como ciudadanos y patriotas, significando nuestra gratitud de tales al Gobierno de la República que ha sabido estar en la gloriosa conmemoración a la altura de sus deberes; y presentarle nuestra congratulación por el brillante éxito de las fiestas decretadas por él, así como a la Junta Directiva del Centenario que ha sido incansable en sus acertadísimas labores.
    Sentimos que las circunstancias especiales de nuestra Revista no nos permitan hacer lo que la prensa diaria: extensa y detallada relación de las fiestas del Centenario. Obligados a referirnos a ellas en un solo número de El Cojo Ilustrado, tenemos que hacerlo con la brevedad que ésta circunstancia nos impone. Veamos, pues, cómo ha contribuido cada elemento al brillo de la Apoteosis de Sucre, clasificando en lo posible los actos que han tenido efecto en estos memorables días”. Y a continuación de este texto, la revista hace una detallada reseña de todos los actos realizados para honrar la memoria del Mariscal de Ayacucho, que por ser tan extensos, recomendamos ver la revista El Cojo Ilustrado Número 76 con fecha 15 de febrero de 1895.
Cipriano Castro

    También en la misma revista, pero de fecha 15 de julio de 1905, y con motivo de la gira del Presidente Cipriano Castro por los pueblos de la región oriental, se puede apreciar los Arcos de Triunfo que se construyeron para homenajear a Castro. “La gira del Presidente de la República por los pueblos de la región oriental, fue celebrada debidamente por la ciudadanía, que secundando el entusiasmo del Gobierno regional, se entregó a festejos dignos de la cultura que alcanzamos. De los arcos levantados con este motivo, de la llegada del General Castro a Puerto Sucre y de otras fiestas públicas, ofrecemos en este número siete fotografías, trabajo todas ellas del inteligente artista Avril”. Nota aparecida en ese número de El Cojo Ilustrado.
    Esos arcos, como todos los mencionados anteriormente en éste texto, fueron realizados en madera, y, obviamente, de duración breve.
    En la revista El Cojo Ilustrado de fecha 15 de julio de 1906 N° 350, se le dedican varias páginas a las célebres Fiestas de la Aclamación a Cipriano Castro. Una nota aparecida en la página 471 de esa publicación, dice lo siguiente: “A título de palpitante actualidad, publicamos en el presente número varias vistas tomadas del natural para El Cojo Ilustrado, con motivo de las rumbosas fiestas de la Aclamación de que ha sido objeto el ciudadano Presidente Constitucional de la República en su regreso a ésta capital, el 4 del mes en curso, después de su corta permanencia en La Victoria y Los Teques.
    La prensa diaria ha publicado extensos artículos sobre los festejos, lo cual nos releva del cargo de revistarlos.
    En los puntos más céntricos de la ciudad se erigieron arcos triunfales en honor del Presidente aclamado.
    Los grabados que insertamos hoy representan diversos aspectos de los festejos de la Aclamación”.
    Todos éstos arcos en honor a Castro, como el construido en 1912, frente al Palacio Federal para agasajar al Señor Philander C. Knox, Secretario de Gobierno Estadounidense, eran, igualmente, de duración efímera. En las revistas números 487 y 488 de 1912, de El Cojo Ilustrado, hay mucho material escrito y fotográfico, acerca de la visita del señor Knox y su señora esposa al país, durante el gobierno de Juan Vicente Gómez.

Philander C. Knox
Arco colocado frente
al Palacio Federal.
El Cojo Ilustrado, 1912.

FOTOS ANEXAS


Cortejo fúnebre que conduce
los restos de Páez hacia
el embarcadero.
El Cojo Ilustrado 1896
Embarque de los restos en la
fragata americana Pensacola.
El Cojo Ilustrado 1896












Fiesta del Centenario de
Sucre. Arco de Triunfo
frente a la iglesia Catedral.
El Cojo Ilustrado 1895
Fiesta del Centenario de Sucre.
Arco de Triunfo en la Plaza del
Panteón. El Cojo Ilustrado 1895














 
Cumaná. Arco de la Restauración.
Foto de Henrique Avril. El Cojo Ilustrado 1905


Las fiestas de la Aclamación en Caracas.
Arcos en honor del General Castro.
Foto de Guerra Toro. El Cojo Ilustrado 1906



    El Cojo Ilustrado, 1892 – 1915. Sobre esta importantísima revista venezolana, el ilustre escritor Dr. José Gil Fortoul dijo lo siguiente: “El Cojo Ilustrado fue paladín de las ciencias y de las letras venezolanas, que al correr del tiempo no ha sido superado por otra publicación de su misma índole, ni siquiera igualado. Su fino papel, su nítida impresión, sus hermosos grabados, su original y escogida colaboración, hicieron de El Cojo Ilustrado el carro triunfal de la literatura en Venezuela”. Al evocar la vida de la gran revista que fue El Cojo Ilustrado, tenemos que tributar un merecido homenaje a su fundador J. M. Herrera Irigoyen, quien fue hombre de espíritu progresista y mecenas de nuestras letras.

1 comentario:

  1. Excelente y bien documentado artículo..!Desconocía al existencia de estos "arcos efímeros".Siempre creí que eran como los otros de piedra o marmol, etc.. y que habían desaparecido con el transcurso de los años.
    Gracias por ilustrarme en este tema. Seguiré consultando este blog.
    Salud..!

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