NAPOLEÓN PISANI..,

NAPOLEÓN PISANI.., se encuentra en su estudio y les da a todos los visitantes la más cordial bienvenida...

Adelante amigos, siéntanse como en vuestra casa...

martes, 22 de noviembre de 2011

DONDE NACE EL ORINOCO

Napoleón Pisani Pardi

Cruxent, Rísquez Iribarren, Lluch y Carbonell. Foto tomada
del libro Vida y arquitectura, editado por la Fundación
Empresas Polar, Caracas, 1962.

    Donde nace el Orinoco, se titula el libro del Coronel Franz Rísquez Iribarren, publicado en 1962 por ediciones GRECCO, donde él narra la historia completa de la expedición en la búsqueda de las fuentes del Orinoco. “La más notable proeza geográfica cumplida en nuestro país en este siglo”. Como así lo dijo el historiador J. L. Salcedo Bastardo.

    En 1952, un año después de aquella exitosa expedición que logró llegar al lugar donde nace el Orinoco, la Televisora Nacional, Canal 5, creada en ese mismo año por el gobierno del Coronel Marcos Pérez Jiménez, transmitió un documental donde los televidentes pudimos ver, con admiración, lo que fue aquella famosa jornada que contribuyó al conocimiento científico de nuestro territorio.
    En su libro Donde nace el Orinoco, Franz Rísquez Iribarren hace una necesaria aclaratoria acerca del nombre que se le dio a esa expedición, y que aún, por ignorancia, se le sigue dando. “El 27 de marzo de 1951 y en Oficio No. 53 del Ministerio de Educación, previa autorización del Ministerio de la Defensa, fui nombrado Comandante de la Expedición, pero de una Expedición que siendo ciento por ciento venezolana, guardaría inexplicablemente el nombre de Franco-Venezolana. No conseguí jamás que se le cambiara el nombre, ya que todo hasta ese momento, pese al inmenso cariño y respeto que todos los venezolanos siempre hemos tenido por esa gran nación francesa, ni en el presupuesto, ni en la organización, ni en el Comando, ni en el personal y mucho menos en la acción coordinada, hubo algo distinto de lo venezolano”.

El cineasta y fotógrafo Enrique Lluch
con su ayudante. Foto tomada del
libro Vida y arquitectura.

    Entre los planes que tenía la Junta Militar de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela, de la cual era Presidente el Teniente Coronel Carlos Delgado Chalbaud, estaba el de realizar el estudio del inmenso territorio del sur venezolano. Así se lo hizo saber Carlos Delgado Chalbaud a Franz Rísquez Iribarren, en una entrevista llevada a cabo el 9 de noviembre de 1950. Cuatro días después fue asesinado el Presidente Delgado Chalbaud.
    Al año siguiente de aquel terrible magnicidio, y ya con el nombramiento de Comandante, Director y Jefe de la Expedición, Rísquez Iribarren recibió del Ministerio de la Defensa, la orden de iniciar la organización de la exploración, “que desde el primer momento la consideré múltiple, difícil y agotadora”:

1)   Remontar el Río Orinoco hasta sus Fuentes, y efectuar sobre él y zonas adyacentes, estudios geográficos.
2)   Establecer definitivamente y en forma precisa las coordenadas de su nacimiento.
3)   Establecer contacto con las diferentes Tribus y grupos Tribales que se encuentran en la región y efectuar los estudios pertinentes.
4)   Estudiar detalladamente la flora y la fauna de la región que se recorriera.
5)   Efectuar investigaciones geológicas y arqueológicas.
6)   Estudiar y corregir la cartografía de la zona.
7)   Obtener fotografías y películas en color, y en blanco y negro.
8)   Presentar un informe general, e informes por departamentos de seccionales científicos.

    El personal de la Expedición se dividió en: Miembros ad-Honorem. Comando. Personal Técnico. Personal Ayudante del Comando. Personal Ayudante de la Expedición. Los Miembros ad-Honorem fueron: Coronel Carlos Delgado Chalbaud, Dr. Germán Suárez Flamerich, Coronel Marcos Pérez Jiménez, Sr. Alfredo Boulton, Sra. Oly Clemente de Rísquez, Srta. Rita Gilda Asterio, Dr. Eduardo Calcaño y 19 personajes más. El Comando estaba a cargo de Franz Rísquez Iribarren. Entre el Personal Técnico se encontraban el profesor J. M. Cruxent, Dr. Luis Carbonell, Dr. Pablo J. Anduze, profesor León Croizat, Dr. Carlos Luis Carmona y el Capitán Félix Cardona Puig. Personal Ayudante del Comando: Teniente de Ing. Alfredo Alas Chávez, Ildefonso Villegas y Pierre Ivanoff. El Personal Ayudante de la Expedición estaba compuesta por 35 hombres.

Monseñor Segundo García celebra la Santa Misa en
La Esmeralda. Foto tomada del libro Donde nace el Orinoco.
Ediciones GRECCO, Caracas, 1962.

    “La Expedición que comandé – dice Franz Rísquez en su libro – en ningún momento tuvo el más mínimo punto de contacto con la aventura, o con el hecho novelesco, antes por el contrario la certeza en la importancia que significaría para Venezuela la coronación del objetivo propuesto, nos dio en su plan, organización, estatutos, reglamentos, etc., la categórica convicción de que no fracasaría la Expedición bajo ningún aspecto, ya que no existían los imprevistos. La Expedición era un esfuerzo venezolano, una empresa venezolana, y con objetivos venezolanos anhelado durante 425 años y esperado por nuestra tierra y por nuestra ciencia”.
    Entre los fotógrafos y cineastas que participaron en la Expedición, se encontraba el catalán Enrique Lluch, padre de la arquitecta venezolana Hélène de Garay, quien, en el libro titulado Vida y arquitectura, escrito por Jeannette Díaz y publicado por la Fundación Empresas Polar, dice lo siguiente: “Heredé varios rasgos físicos de mi padre, entre ellos su color de ojos, pero sobre todo me inculcó su honradez, principios y perseverancia. Era escritor, cineasta, director de teatro y excelente fotógrafo. Vino a Venezuela con un contrato de trabajo con Bolívar Films. Tuvo un programa durante un tiempo en Radio Nacional, el cual se llamaba Pequeñas biografías de grandes hombres, escrito y narrado por él. Escribía también para periódicos. Era bastante solitario y poco comunicativo respecto a sus cosas personales. Murió de un infarto en los años setenta”.

Franz Rísquez Iribarren. Foto tomada del
libro Donde nace el Orinoco.

    El autor de Donde nace el Orinoco, narra en este libro la historia completa de su atrevida, denodada y exitosa expedición. Diversos intentos anteriores terminaron en un aparatoso fracaso debido a las improvisaciones, y muchas otras cosas más, que impidieron el buen resultado de aquellas desorganizadas exploraciones. “La improvisación es sinónimo de fracaso”, decía con cierta frecuencia Franz Rísquez, quien, después de verificar que la curiara era un excelente medio de transporte para ser utilizado en aquellos raudales del gran río, apuntó lo siguiente: “Nunca había navegado en una curiara; desconocía en absoluto las posibilidades de navegación en ellas; su velocidad; el número de marineros y su capacidad de carga. Una tarde, en uno de los periódicos viajes de Fajardo a La Esmeralda, encontrándose relativamente tranquilo ya que estábamos a fines de mayo, le ordené a Buitrón, el gallo, y a Fajardo, que alistaran una de las curiaras recién traídas para salir a las 15.00 horas… La curiara era mediana, nueva y aún no había sido bautizada con nombre alguno. Estaba limpia, pero con un sui-géneris olor, imposible de describir, que a partir de ese instante no olvidaría jamás por una serie de extraños recuerdos.
    Me pareció que mi peso iba a desfondar aquella concha, y al embarcarme un bamboleo me hizo el efecto de no finalizar nunca y que terminaría por voltear la curiara. Qué lejos estaba de conocer los secretos de estabilidad, de resistencia, y de maniobra que guardaban las perfiladas embarcaciones maquiritares, las cuales muy pronto doblegarían aquel colosal caudal de agua hasta sus propias fuentes”.

El arrastre de las curiaras. Fotos tomadas del libro
Donde nace el Orinoco.

    La curiara está hecha de un solo palo, oscilan entre los tres y los ocho metros de longitud. Para los indígenas del Amazonas es un medio de transporte indispensable, cuando la curiara ha cumplido su vida útil como embarcación, se usa para guardar la yuca rallada, para lavar la ropa, o para almacenar las bebidas fermentadas que se consumen durante las fiestas y rituales.
    Estas embarcaciones fueron de gran utilidad como medio de locomoción para la expedición, tanto en el agua, como cuando, en muchas ocasiones, eran arrastradas por entre arenales y piedras filosas sin llegar a desfondarse.
    Entre los miembros ad-Honorem de la expedición en la búsqueda de las fuentes del Orinoco, está el nombre de Oly Clemente de Rísquez Iribarren, quien fue candidata a reina del VII Campeonato Mundial de Beisbol Amateur en 1944. Aquel concurso, que al final ganó Yolanda Leal, se había convertido en una lucha de clases.
    Yolanda Leal, maestra de escuela y residente en la Calle Triana de Monte Piedad, y Oly Clemente, quien vivía en el Country Club, eran las más fuertes candidatas al reinado de aquella Serie Mundial. Los diarios El Nacional y El Universal apoyaban a Oly Clemente, y Ultimas Noticias, apoyaba a la muchacha de Monte Piedad. “Voto por Yolanda Leal – dijo Carmen Clemente Travieso – porque está más íntimamente ligada al pueblo venezolano, y puede, en consecuencia, sentir sus necesidades”. Poco tiempo después de ese concurso al reinado de aquel evento deportivo, Oly Clemente se casaría con Franz Rísquez Iribarren.


    “Martes 4 de diciembre de 1951. Hora 10.00. Emprendo el viaje de regreso OK.NN. He cumplido la misión. Dios Todopoderoso: protege a mis hombres, antes que algo les pase a cualquiera de ellos, permite que me pase a mí.
    Así salí del Campamento Nº 23; guardé mis banderas, mis diarios, mis recuerdos, mis tremendos combates, mis esperanzas, y logré llegar como lo había decidido, de incognito. Tendría mucho que contar del regreso, pero para qué, lo importante es que pude llegar, otros se encargarán de testimoniar un hecho que considero le dio satisfacción a mi país y contribuyó un poco más al conocimiento científico de nuestra Patria. Ahora que quede para el tiempo publicar estos diarios, no pienso enmendar nada, lo que sí creo es que debo quitar mucho, si alguien se le ocurre hacérmelas publicar… y perdonar, perdonar…”

La última arenga de un militar venezolano.
Foto tomada del libro Donde nace el Orinoco.

    Hemos hecho apenas una pequeña nota acerca de aquella famosa expedición en la búsqueda de las fuentes de nuestro principal río, que, de manera muy precisa y sin adornos, Franz Rísquez Iribarren narra en su libro Donde nace el Orinoco, y el cual se puede consultar en la biblioteca de la Fundación Polar. Ojalá que muchos jóvenes se interesen por leer este ejemplar que contiene una parte importante de nuestra historia, y ojalá, también, que a través de algún canal de televisión del Estado, se vuelva a transmitir ese estupendo documental de aquella expedición “que inmortalizó a sus autores y honró plenamente a Venezuela”, como bien lo dijo el historiador J. L. Salcedo Bastardo.

Hito geográfico dejado en las propias fuentes
del Orinoco. Foto tomada del libro
Donde nace el Orinoco.


Franz Rísquez Iribarren murió en Caracas el 8 de octubre de 1969.

viernes, 14 de octubre de 2011

GABRIEL BRACHO

Napoleón Pisani Pardi
Fotos: Oswaldo Bronstein


    Dentro de pocos días, este gran muralista venezolano concluirá el mural El Sindicalismo, en la nueva sede de la Confederación de Trabajadores de Venezuela. A través de esta obra el artista narra gráficamente la historia del movimiento obrero nacional.

    En la Torre Sur 25 de la parroquia Candelaria, futura sede de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, fue donde llevé a cabo esta entrevista con el pintor Gabriel Bracho, hombre del Zulia, polémico defensor del arte realista, y vehemente animador del movimiento muralista venezolano. En este hermoso edificio de 18 pisos, el artista está a punto de terminar un mural (con la ayuda del pintor chileno Puente Guajaro) que le fue encargado por la C.T.V., el cual es un homenaje y un reconocimiento a la clase obrera en general, a sus luchas organizativas y a su afán por mejorar al país a través del trabajo permanente. Esta magnífica obra de 6,90 x 10 metros, cuyo título es El Sindicalismo, viene a reafirmar el talento creador del principal promotor del arte de los grandes espacios, del arte en la calle, del arte comprometido con la sensibilidad y los intereses de nuestro pueblo.

-      Bracho, siendo la pintura mural uno de los medios más eficaces para sensibilizar plásticamente a las masas, ¿Cuál crees tú que sea la causa de que en nuestro país no exista un buen movimiento muralista? Cosa, sin duda, que serviría para que el hombre del pueblo, siempre marginado por los encargados de dirigir las instituciones culturales del Estado, se familiarice con el arte y tome conciencia de su importancia en la sociedad.
-         Siempre he creído en el arte público, y ya, desde los años sesenta, logré una página dominical en el diario La Esfera titulada Arte Público. Allí, junto con Rodríguez Llamozas, Claudio Cedeño y Armando Lira, dimos una buena y larga pelea por quebrantar los moldes del arte privado, del cuadro de caballete, que sólo permite que la obra artística sea conocida por quienes asisten a museos, galerías de arte y colecciones privadas. El muralista rompe con esta apropiación del talento artístico y llega de manera directa al público, a quienes transitan por sitios donde hay obras como la de Tovar y Tovar en el Capitolio. En mis rectificaciones sobre el tipo de arte público que propugnamos ya, hoy, los Leonel Durand, Jorge Arteaga, César Rengifo, Pedro León Castro y González Bogen, está el aceptar como expresión ornamental pública, la obra de creadores como Soto, Alejandro Otero, Víctor Valera, Carlos Cruz Diez, Mateo Manaure y otros, pero reservándonos defender el arte social realista, como más propicio a la educación de las masas.


-      Nuestros críticos, por alguna razón muy misteriosa, no ven con buenos ojos a la pintura que plantee problemas de tipo social. ¿A qué crees tú que obedece esta actitud tan sospechosa por parte de estos señores?
-         Para mí no hay ningún misterio en el trabajo que realizan la mayoría de los críticos venezolanos. Responden a lo suyo, a la clase social a la que pertenecen, o a la cual prefieren servir.

-       ¿Qué es lo mejor que se debe hacer: socializar el arte o socializar la comprensión hacia el arte?
-         Una pregunta tan filosófica no es tan fácil de responder sin referirme al Estado como institución. Un Estado Capitalista exige súper estructuras que correspondan a su formación, en consecuencia la socialización del arte participa de la socialización del Estado. Sin embargo, tenemos el caso mexicano y al gobierno de Lázaro Cárdenas, que se vio en la necesidad de nacionalizar el petróleo, pero ya antes Vasconcelos, un visionario para aquel entonces, inició en la preparatoria un muralismo de carácter social realista, empleando a los artistas como simples maestros de escuela. En un país de analfabetos, de luchas diversas, el arte que penetra por los ojos como lenguaje universal, tenía que aparecer. Socialización del arte y su comprensión son el producto exacto de un mismo propósito.

-      La eterna controversia entre los creadores abstractos y creadores realistas, no han hecho otra cosa que confundir al hombre del común, al hombre menos culto, al hombre menospreciado por la gente que “está en algo”. Así que lejos de ayudarlo, esa discusión ha contribuido a su alejamiento de toda manifestación artística plástica. ¿No está ya bueno de tanto enfrentamiento estéril? En fin, yo pienso que los dos bandos tienen razón, puesto que en el arte, a mi pobre entender, no existe una verdad, sino muchas verdades.
-         Tienes toda la razón, pero con el agregado de que las clases elitescas propician un arte “ad hoc”. Por mi parte hace tiempo que abandoné ese “shadow boxing”.

-      Siqueiros dijo que Martín Tovar y Tovar era el mejor de los muralistas latinoamericanos, cuando vio la obra La Batalla de Carabobo en la cúpula del Capitolio Nacional. ¿Qué dijo Gabriel Bracho cuando estuvo frente al Juicio Final de Miguel Angel en la Capilla Sixtina en Roma?
-         Cuando vi por primera vez la Capilla Sixtina, lo que más me sorprendió fue pensar en ese carácter ingenieril que tienen los grandes artistas, pues para resolver una composición de esa conformación, se necesita imaginar tiempo y espacio, en otras palabras, pensar en el público. Hoy yo dispongo en los murales que estoy pintando, especialmente en el de la C.T.V., de grandes auxilios técnicos, como este andamio móvil, que me permite pintar como si estuviera frente a un cuadro de caballete.

-       ¿Qué opinas de la política cultural del Estado?
-         Si supieras que ha mejorado, y me refiero a todos los gobiernos que se han sucedido después de la caída de Pérez Jiménez. Observa como han ido apareciendo obras en la calle, yo mismo he recibido encargos del Estado, como mi mural Boyacá de Miraflores; la Cúpula Vitralística del Ministerio de la Defensa; este mismo encargo de una organización como la C.T.V., producto de la democratización de la cultura.


-      La excesiva comercialización de la pintura de caballete, ha traído como consecuencia que proliferen las malas galerías y los malos críticos, y, también, el desmoronamiento moral de uno que otro crítico, puesto que se han colocado al servicio, de manera solapada, de ciertas galerías del país. ¿Qué crees tú que se debería hacer para remediar este mal?
-         Yo creo que Venezuela está propiciando la creación artística a pesar de los malos comerciantes de las artes plásticas, en otras palabras, no ha sido posible eliminar la buena producción artística, debido a la voluntad del genio creador que existe en nuestro país.

-      Siendo tú un artista de pensamiento revolucionario, ¿por qué razón eres combatido y negado por algunos intelectuales de la izquierda venezolana?
-         El oportunismo cultural de muchos de nuestros políticos, incluso, he sido desautorizado por mis posiciones de defensor de una estética comprometida. Ahora bien, ya viejo, comprendo que en un momento dado, el arte y la cultura no son las mejores medidas para calificar a nuestros dirigentes, me estoy refiriendo precisamente a quienes más respeto y defiendo por sus valores en el campo de las luchas políticas y sociales. Por ejemplo, ¿qué ha sucedido con los encargos del metro?, simplemente que una élite se permitió escoger a ocho o diez artistas, y después invitar al perraje a que concursáramos para ver si se nos permitía colgar alguna obrita por allí, aunque sea en la parada de Gato Negro.


-      Tú fuiste el fundador y el principal animador del Taller de Arte Realista, en el cual militaban, entre otros, Nicolás Piquer, Jorge Arteaga, José Domingo Márquez, Mauro Bello, Antonio Rodríguez Llamozas, Claudio Cedeño y Luis Domínguez Salazar. ¿Qué trascendencia cierta tuvo en nuestro medio esa experiencia?
-         El Taller de Arte Realista sirvió para aglutinar a verdaderos creadores del arte con inclinación popular. Muchos no han podido olvidar esta experiencia. Nuestro Taller se movió por todo el país, y como pintandito hicimos gestiones políticas de envergadura, gestiones que ya habíamos iniciado contra la S.N., es decir, que colocábamos nuestros caballetes en la calle, trabajando en equipo, y hacíamos labores políticas directas con las masas. Esto tendrá que ser reconocido como base de la inclinación popular que existe en el país por la pintura. El Taller de Arte Realista tuvo una vida de cerca de diez años.

-       Los  Tres grandes de la pintura mural mexicana: Siqueiros, Orozco y Rivera, ¿han ejercido alguna influencia en tu obra?
-          Totalmente, porque las escaleras se hicieron para ascender.

-       ¿Qué mensaje podrías darle a la llamada generación de relevo? Si es que a estas alturas las orientaciones y mensajes son tomados en serio por los jóvenes de nuestro medio artístico.
-         Yo creo que si son tomados en serio, y que la juventud venezolana está haciendo obra pública en San Agustín, en el 23 de Enero, y en otras barriadas populares, como nos lo acaba de demostrar el catedrático norteamericano Alan Barnett en su reciente conferencia en la Galería de Arte Nacional. Barnett se llevó de Venezuela una magnífica impresión acerca de nuestro muralismo.

    Son las dos y media de la tarde, se terminó la entrevista que comenzara dos horas antes. Al alejarme de la Torre Sur 25, bella obra de arquitectura paralizada por causa de una absurda intervención, vi de lejos el mural de Bracho, composición de colores y formas vigorosas, que hacía detener el paso apresurado de los transeúntes, y hacía, también, detener los automóviles que pasaban frente a él. Entonces, emocionado, me imaginé a la ciudad con sus grandes paredes cubiertas de murales, modo perfecto de compenetrar con el arte al hombre del común, manera directa de identificarlo con su entorno social y de despertar en él un sentimiento de amor por su “hábitat”.



Entrevista publicada en la revista KENA Nº 419, el día 9 de junio de 1983.

El pintor Gabriel Bracho murió en Caracas el 6 de marzo de 1995.


LA CASA MUSEO GABRIEL BRACHO

El pintor Gabriel Bracho.

    En los Puertos de Altagracia, capital del municipio Miranda del Estado Zulia, se encuentra la Casa Museo Gabriel Bracho, donde nació éste importante creador venezolano, el 25 de mayo de 1915. A comienzo de la década de los años setenta, esta casa fue restaurada para luego ser convertida en museo y abrir sus puertas al público en 1977. En su interior se exhiben dibujos, pinturas, fotografías, grabados, muebles y objetos personales del artista, así como creaciones de otros colegas y amigos del pintor zuliano, tanto venezolanos como extranjeros. El 26 de septiembre de 1993 esta casa fue declarada Patrimonio Museístico y Artístico de la Nación, y posteriormente fue reconocida como Patrimonio Cultural del Estado Zulia. Cuenta con salas de exposiciones, sala audiovisual, y un amplio espacio que, frecuentemente, es utilizado por la comunidad para realizar diversas actividades.
    Laura Cardozo, directora de esta institución cultural, y quien fue amiga de la infancia de Gabriel Bracho, dice lo siguiente: “Esta casa es un ente artístico-cultural, educativo y turístico al servicio de la comunidad y de todos los visitantes. En sus últimos días el pintor me pidió que siempre esta casa estuviera abierta, para beneficio de la cultura de los Puertos de Altagracia, y para dar a conocer, con el mayor respeto y devoción, la vida y la obra de este gran artista plástico de proyección nacional e internacional”.


    En uno de los espacios de esta Casa-Museo, se encuentra un mural, de 120 metros cuadrados, titulado: Los Puertos y el petróleo, el cual refleja la historia regional, los personajes, las fiestas de la localidad y los cambios ocurridos durante la explotación del petróleo a este pueblo anteriormente agrícola y pesquero. Seis años tardo Bracho en realizar esta obra, pues el deterioro de su salud, lo obligaba a tomar varios descansos, para luego recomenzar el trabajo de esta impresionante creación de grandes dimensiones.
    Gabriel Bracho murió en Caracas, luego de batallar durante 17 años contra un cáncer de piel. Poco antes de morir, se le concedió el Premio Nacional de Artes Plásticas que, desafortunadamente, el artista no pudo recibir en vida.


UN HOTEL PARA ANULAR EL MUSEO REVERON

Napoleón Pisani Pardi

Maquinaria trabajando en el acondicionamiento del terreno
donde se construirá el edificio.

    El día sábado 22 de abril de 1978, publicamos un artículo en el Suplemento Cultural del diario Ultimas Noticias, bajo el título de Un hotel para anular el Museo Reverón, donde expresábamos nuestro malestar acerca de la construcción de un gran edificio en la entrada del callejón que da hacia donde se encontraba el Castillete de Armando Reverón. En ese espacio había una hermosa y espaciosa casa de finales del siglo XIX, que Diego Arria le había prometido conservar, a los vecinos de Las Quince Letras, para convertirla en Centro Cultural.
    Luego de publicado ese artículo en Ultimas Noticias, pudimos recabar más de mil ochocientas firmas entre los habitantes de Macuto, Maiquetía y La Guaira, para tratar de paralizar los trabajos de acondicionamiento del terreno para la construcción del edificio. Todas esas firmas, colocadas al final de un texto donde se exponía las razones del desacuerdo de la comunidad acerca de la construcción de aquel edificio, se las entregamos al periodista José Abinadé, director, para entonces, del Suplemento Cultural. El publicó parte de aquellas firmas en el diario Ultimas Noticias, haciendo la aclaratoria de que habían muchas más firmas en reserva.


    En ningún momento pensamos que estas líneas puedan servir para echar atrás la edificación monstruosa que servirá para anular el Museo Reverón. Ya todo está conforme y dentro de los reglamentos previstos en la ley. Las máquinas y los obreros han comenzado a acondicionar el terreno en donde crecerá la mole de concreto, el centro turístico del litoral central, el albergue para los miles de visitantes al país que no conocerán, pues no han venido para eso, a la casa de piedra de Las Quince Letras. A través de estas cuartillas sólo pretendemos drenar nuestra aflicción y nuestra cólera, por ese otro atentado contra la cultura nacional.
    En la Gaceta Municipal de fecha 8 de octubre de 1964, diez años antes de la inauguración del Museo Nacional Armando Reverón, dice, en el artículo 2, lo siguiente: “Se acuerda cumplir los trámites necesarios para la adquisición del referido inmueble, y de los que fueran necesarios para ampliar la sede del Museo”. Tomando en consideración este artículo aparecido en esa Gaceta, el actual director del Museo Reverón, el arquitecto José Luis Garrido, realizó un plan de actividades del Museo, del cual tomaremos algunos párrafos: “El Museo Reverón de La Guaira tiene una gran importancia para el resguardo de la memoria cultural del venezolano, en la medida en que está ubicado en la casa construida por el maestro Reverón, y donde desarrolló una de las etapas más fructífera de su trabajo creador. Sin embargo, esta casa no ha sido hasta ahora administrada con criterio de difusión cultural, ni de centro educativo en relación a la obra de Reverón. Ha privado, hasta ahora, un puro criterio conservacionista de los útiles, objetos y muebles, utilizados por el pintor. Nuestro proyecto de actividades se orientará básicamente a convertir ese espacio histórico en un verdadero centro de animación cultural. Adquisición por compra o arrendamiento de casa o local en la zona adyacente al Museo Reverón para cumplir con los siguientes objetivos:

a)    Creación de espacio de oficinas.
b)    Creación de espacios para salas de exposiciones.
c)    Creación de espacio para depósito de obras de arte.
d)    Creación de espacio cultural para actividades múltiples:
        conferencias, conciertos, teatro, cine y taller de plástica”.

Un aspecto del Caney, donde se puede apreciar su deterioro.

    Indudablemente que todas estas excelentes intenciones ahora no pueden hacerse realidad, puesto que el único espacio disponible ya fue tomado por los dueños del hotel en construcción, quienes, suponemos, pensaran lo bueno que sería convertir en discoteca o en “night club” la casa de ese viejo loco que se llamaba Armando Reverón.
    Desde el mismo instante de su creación, este Museo ha tenido una suerte fatal, pareciera que los diabólicos duendes que le arrebataron la razón al antiguo habitante del Castillete, continuaran rondando cada parte del mundo fabuloso que nos dejara Reverón. Durante los cuatro años y medio que permaneció Alirio Oramas, el director fundador del Museo, al frente de esta institución cultural, no encontró el apoyo suficiente del INCIBA, ahora CONAC, para llevar a cabo una mejor organización y proyección de este lugar tan venerado por todos los reveronianos del país. En unas declaraciones que recientemente diera Oramas a la prensa, dijo lo siguiente: “El proyecto original contemplaba conservar el ambiente del taller del genial pintor, pero con la condición de tener un edificio anexo, preparado como un auténtico museo moderno, es decir, con todos los adelantos técnicos y artísticos para que sirviera de sala de exposición permanente de las obras de Reverón, pues, claro está, no puede existir un museo sin pinturas. Terminado ese edificio, los cuadros y demás obras del fallecido pintor, nos vendrían del Bellas Artes y de colecciones particulares, pero nada de eso se logró. El edificio jamás fue construido y el Museo Nacional Armando Reverón, no pasó de ser una simple idea barajada por algunos entre whisky y whisky en cocteles propiciatorios para la charla inconsistente y cursi”.
    Como si no fuera suficiente estas desatenciones por parte de los organismos culturales del país, los cuales están en la obligación de cuidar y promover los valores que integran el patrimonio artístico de la nación, un incendio, ocurrido el 31 de diciembre del año pasado, destruye una parte del Castillete de Macuto. El fuego, la rapiña, la desidia, la burocracia y la demagogia, son, también, enemigos del viejo maestro de la luz. Todos estos elementos negativos han impedido que se lleve a cabo una programación que sirva para resguardar y proyectar, adecuadamente, la obra del mejor artista plástico que ha dado nuestra historia: Reverón, quien con sus manos, buenas para crear los objetos más extraordinarios y hermosos, y buenas para ejercer los oficios más rudimentarios y pesados, construyó su fortaleza frente al mar, para allí trabajar y albergar su obra portentosa.


    El próximo 10 de mayo se cumplen 89 años del nacimiento de Armando Reverón, una buena oportunidad para celebrar, con gran alegría y devoción, esta fecha tan significativa para el arte nacional. Un motivo excelente para ir a visitar las ruinas del Museo de Las Quince Letras, y para ir a contemplar, con verdadero beneplácito, el movimiento de tierra que hacen los tractores en el terreno donde se construirá el famoso hotel que, en honor al pintor, debería llevar su nombre. Los primeros “chicharrones” en ir a celebrar tan magna fecha en Macuto, serán: Diego Arria, el cual les prometió a los vecinos del Museo, convertir en Centro Cultural la casa que fue demolida, y que estaba en el lugar donde ahora se acondiciona el terreno para construir el hotel; Luis García Morales, con su grupo de ejecutivos de la cultura, quien dirá unas bellísimas palabras sobre la vida y la obra de Reverón; Alirio Oramas y José Luis Garrido, echando cada uno el cuento acerca de sus desafortunadas experiencias como directores del Museo; el Prefecto del Departamento Vargas, explicándole a los presentes que el desarrollo de la economía hotelera, en el litoral central, es de fundamental importancia para el intercambio artístico con otros países; el Gobernador Manuel Mantilla, informándole a los periodistas que para el año 1985, estará terminado un enorme complejo turístico en Naiguatá, que se llamará Juanita Reverón, en honor, por supuesto, de la abnegada compañera del pintor ya fallecido. Sí señor, el 10 de mayo estaremos en Macuto todos los que nos preocupamos por el acontecer artístico de Venezuela, como un sólido y vigoroso bloque humano, para rendirle culto a la memoria del solitario habitante de la casa de piedra, al maestro, sin rival, de la luz tropical, al mago genial de la forma y el color, al zurdo maravilloso que creaba como Dios, etc., etc., etc., quien, en compañía de Juanita y del mono Pancho, estarán, con sus presencias transparentes, ese día en el Castillete de Macuto, para sonreír, con ironía, al contemplar la manera de poner a funcionar, una vez más, la eficaz maquinaria de la principal institución cultural del Estado.

domingo, 18 de septiembre de 2011

GIO PONTI, ARMANDO REVERON Y CRISTINA GOMEZ

Napoleón Pisani Pardi


    Tres personajes que, por distintos hechos, razones y casualidades, se relacionan entre sí.

    El libro titulado: Cristina Gómez, maracayera, escrito por Germán Fleitas Núñez, y patrocinado por la Gobernación del Estado Aragua en el año 2003, es una publicación parecida a un álbum familiar, con muchísimas fotos, anécdotas, postales, y donde, además, hay dibujos, pinturas, poemas, pensamientos, partituras, y otras obras de arte, obsequiadas y autografiadas por sus autores, a esta hija del general Juan Vicente Gómez.
    Obras de Tito Salas, ALFA, Leoncio Martínez (Leo), Francisco Narváez, Tomás Golding, Pedro Elías Gutiérrez, Rafael Monasterios, Moisés Moleiro, Gregorio García, Berta Singerman, Mangoré, Eloy G. González, Antonio Muñoz Tebar, Raúl Santana, Chicharro Gamo, Eduardo Francis, Manuel Cabré, Armando Reverón, y otros más, ilustran este interesante libro, donde se narran, también, algunos episodios de la cotidianidad social, y de la historia contemporánea del país, que, de manera descarnada, retratan los aspectos menos favorecedores de la condición humana de ciertos personajes de la sociedad venezolana.
    Ahora bien, en este blog hemos publicado varios trabajos sobre Armando Reverón, como también hemos publicado una caricatura del poeta Domínguez Rivodó, realizada por Reverón, una faceta muy poco conocida del pintor, que nos pareció interesante y necesario dar a conocer. Como ahora hacemos con el dibujo que Reverón le obsequiara a la hija de Gómez en 1931, el cual aparece en el libro ya mencionado, de edición y circulación limitadas, desafortunadamente, pues es una publicación que tiene un contenido sumamente interesante, y merece, por lo tanto, una mayor divulgación. 

Croquis del Castillete, realizado por el arquitecto italiano
Gio Ponti, en 1954.

    Asimismo, y por ser poco publicitado, insertamos en este pequeño texto, el croquis realizado por el arquitecto italiano Gio Ponti en 1954, donde él señala todos los espacios que tenía el Castillete de Macuto, y que junto con algunas fotografías de Grazziano Gasparini, y un magnífico escrito acerca de Reverón, Ponti publica en la revista DOMUS Nº 296, en julio del mismo año. Menos de dos meses antes de morir el pintor.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

EMILITA RONDON

Napoleón Pisani Pardi


    “Ojalá y mis cuadros ayuden a quienes los contemplen, para que la vida se les haga menos dura y cancelen lo malo, que boten esas cosas que entristecen y se dispongan a vivir como Dios manda, con amor”.

    Emilita Rondón vive en Mampote, en la casa de su yerno, el pintor Adrián Serrano, quien más ánimos le diera en sus inicios en el arte. Ella nació hace sesenta y cinco años en Tovar, Estado Mérida. “Estando pequeña, veía a mi abuela y a mi mamá hacer figuras en anime para los pesebres de Navidad”. – cuenta –. “Puede ser que de ahí me venga el entusiasmo por la pintura, no sé”.
    En la sala de su casa, un ambiente adornado con todos los objetos que han sido creados para halagar la sensibilidad de los seres humanos, Emilita me habla acerca de sus inicios en la pintura, de sus planes y anhelos, y de sus experiencias como artista, como artista popular.


Sus primeras obras

    “Yo comencé a pintar después que se murió mi esposo. Hacía cuadros pequeños, donde aparecían gente bañándose o pescando en los ríos, uno de aquellos cuadros se llamaba “Despojo en el Río”. Las personas que más me entusiasmaron para seguir pintando fueron Victoria Gudiño y Adrián Serrano. Victoria es la directora de la Casa de la Cultura de Turmero. Ella y Adrián que está casado con mi hija Reyna, fueron los que más me ayudaron”.
    Emilita ha realizado 20 exposiciones individuales y participado en una gran cantidad de exhibiciones colectivas. Está representada en el Museo de Arte Popular de Petare; Museo de Arte Contemporáneo de Caracas “Sofía Imber”; Museo “Salvador Valero”, Trujillo; Fundación Polar, Caracas; Casa de la Cultura de Los Teques; Venezolana de Ferrys, CONFERRY, y en numerosas colecciones de Venezuela y del exterior. Además, ha obtenido importantes Premios y Menciones Honoríficas en algunos Salones de Arte organizados en el país.

Su mundo espiritual

    “Mi pintura está llena de vida y de sentido. Ella expresa, ante todo, la magia, la alegría, el color, la armonía, la religiosidad, que se encuentran alrededor de uno y que la gente no ve o no quiere ver. Los motivos que prefiero pintar son los paisajes de colores vibrantes, en los que se perciban una sensación de eterna primavera. Me agradan, también, los temas religiosos, los siento muy dentro de mí, y los realizó con una gran espiritualidad. Igualmente pinto matrimonios, porque le doy un toque humorístico. Y hago retratos de Simón Bolívar, porque siento mucha admiración y respeto por ese hombre que, para mí, fue el más grande de Suramérica”.


Una gran capacidad creativa

    Emilita es una de nuestras artistas populares que más trabaja. Ella hace muñecas de trapo, figuras de arcilla, teje cestas y sombreros en miniatura, “con cintas que saco de las bolsas de plástico. Yo les quito las asas y la tirita que las une por abajo, y luego comienzo con las tijeras a cortarlas en cinticas, y, por último, empiezo a tejer”. Uno de sus planes futuros, el que más le entusiasma y anhela, es el estar representada en los grandes museos del exterior, no obstante, muchas de sus obras se encuentran en varias colecciones privadas en Alemania, España, Estados Unidos y Suiza.
    “Ignoro el tiempo en el que me dedico a tomar los pinceles. Cuando lo hago, ansío expresar todos mis sentimientos. No me dedico a un solo tema porque no resisto la rutina, ni siquiera en la pintura. Suelo pintar en tela, cartón piedra, madera y en todo lo que parezca novedoso. No me gusta encerrar mis cuadros en un claustro, mis pinturas tienen espíritu y corazón. Me gusta la variedad. Referente al estilo, no sé lo que la gente llama estilo, a mí sólo me importa que mi obra le llegue a las personas”.


Los recursos técnicos

    Desde hace poco tiempo, a Emilita le interesa lograr mayores texturas en sus obras y, asimismo, trabajar en grandes formatos, “porque en ellos tengo más libertad” – dice –. “Pintar en esos espacios tan grandes, es como caminar sobre un campo lleno de flores, con un sol muy luminoso en un cielo inmenso, y muy azul. Otra cosa, Pisani, necesito sentir que mi pintura llegue a cada rincón de la Tierra. Eso obedece, tal vez, a que siempre he sido amante de los viajes, de conocer nuevas personas. Cada vez que algunas de mis obras se van para el exterior, yo viajo con ellas, porque en cada una de mis pinturas hay algo de mi persona. Además, mis cuadros llevan en sus líneas y en sus colores, el mensaje de amor más inmenso que les puedo ofrecer a mis semejantes”.
    Cuando Emilita organizó su octava exposición individual en el Taller “José Fernández Días” de Catia, en octubre de 1990, ella declaró lo siguiente: “Ojalá y mis cuadros ayuden a quienes los contemplen, para que la vida se les haga menos dura y cancelen lo malo, que boten esas cosas que los entristecen y se dispongan a vivir como Dios manda, con amor”.

Entrevista publicada en la revista Páginas Nº 1816, de fecha 4 de mayo de 1995.

Emilita Rondón falleció en Mampote, Estado Miranda, en el año 2006.